Qué datos necesitamos para presupuestar una etiqueta
Seis datos convierten una consulta vaga en un presupuesto cerrado. Ninguno es técnico: se responden mirando el producto.
La vitola es lo primero que ve el cliente de una pieza curada. Ordena la gama, identifica la referencia y sostiene buena parte de la percepción de calidad.
La vitola es la banda o el colgante que identifica una pieza curada. En un secadero cumple una función de trabajo —distingue gamas, lotes y referencias— y en el punto de venta cumple otra muy distinta: es lo primero que mira el comprador y, junto con la forma de la pieza, lo que sostiene la percepción de calidad.
Rodea la caña o la parte alta de la pieza. Es el formato clásico y el que más superficie gráfica ofrece, porque la banda se lee completa cuando la pieza está colgada. Puede llevar troquel propio en los extremos.
Se sujeta con una brida, un cordón o una chincheta. Ocupa menos y permite formas más libres: escudos, banderines, formas troqueladas. Se usa mucho cuando la pieza va en funda y no se quiere tapar la superficie.
Directamente pegada sobre la pieza o sobre la funda. Requiere estudiar bien el adhesivo, porque la superficie es grasa e irregular.
La composición varía según la empresa y el canal de venta, pero casi siempre convive lo comercial con lo obligatorio:
Importante. Los textos legales, la denominación exacta, los porcentajes de raza y cualquier mención regulada los define y aprueba el responsable del producto. La imprenta compone y reproduce; no valida el contenido.
El troquel. Una vitola con forma propia diferencia más que cualquier tinta adicional, y el coste del troquel se amortiza si la gama va a repetirse.
El acabado. El dorado en caliente y el relieve funcionan especialmente bien en producto curado, porque el ojo asocia ese tipo de acabado con la gama alta. Un mate profundo con una sola tinta metálica suele rendir más que un diseño cargado.
El color como sistema. Si hay varias gamas —bellota, cebo de campo, cebo, duroc— conviene que cada una tenga un color propio y que el resto del diseño se mantenga idéntico. Así el almacén distingue de un vistazo y el consumidor entiende la escala.
La legibilidad a distancia. La vitola se ve colgada, a metro y medio y con luz de tienda. Los textos pequeños de la parte inferior desaparecen; lo importante tiene que estar arriba y con contraste.
Puedes ver el conjunto de soluciones para la pieza curada en la página de sector cárnico, incluidas fundas, bandejas, bridas y chinchetas.
Cuéntanos el producto, las medidas y la cantidad aproximada y preparamos una propuesta ajustada.
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Seis datos convierten una consulta vaga en un presupuesto cerrado. Ninguno es técnico: se responden mirando el producto.
Una etiqueta tiene tres capas y las tres se eligen: la cara impresa, el adhesivo y el soporte. Equivocarse en la de en medio es el fallo más caro.
Un rollo puede llevar la etiqueta correcta y aun así no servir. Cuatro datos evitan que el material se quede en el almacén.
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