Qué datos necesitamos para presupuestar una etiqueta
Seis datos convierten una consulta vaga en un presupuesto cerrado. Ninguno es técnico: se responden mirando el producto.
Un rollo puede llevar la etiqueta correcta y aun así no servir. Cuatro datos evitan que el material se quede en el almacén.
Cuando la etiqueta va a una impresora, a un dispensador o a una etiquetadora automática, el diseño deja de ser el problema principal. El rollo tiene que encajar físicamente en el equipo, y ahí mandan cuatro datos que muchas veces no se piden hasta que algo falla.
Es el tubo de cartón sobre el que se enrolla el material. Su diámetro interior tiene que coincidir con el eje del equipo. Los más habituales en etiquetado son de 40 y 76 milímetros —las «3 pulgadas» de toda la vida—, pero hay más medidas y no son intercambiables: un rollo con mandril de 76 no entra en un eje de 40, y uno de 40 baila en un eje de 76.
Truco rápido: mide el agujero del rollo que estás usando ahora. Ese número es el que hay que pedir.
Es lo grande que puede llegar a ser el rollo entero. Cada equipo tiene un hueco limitado, y si el rollo excede ese diámetro no cierra la tapa. Cuanto mayor sea el diámetro admitido, más etiquetas caben por rollo y menos cambios hay que hacer en producción; pero es un límite físico que conviene comprobar antes, no después.
Es el dato que más confusión genera. Describe hacia dónde mira la etiqueta y por dónde sale del rollo. Se combinan dos cosas:
La combinación de ambos se numera de formas distintas según el fabricante, así que lo práctico es no fiarse de la nomenclatura y mandar una fotografía del rollo en marcha o un esquema a mano. Un rollo con el sentido equivocado obliga a girar la etiqueta a mano una por una, o directamente no se puede usar.
El número de etiquetas por rollo condiciona el ritmo de trabajo: cuantas más, menos paradas para cambiar bobina. La separación entre etiquetas —el espacio de material entre una y la siguiente— la suele exigir el equipo para detectar dónde empieza cada una, ya sea por sensor óptico o por transparencia.
Con esos siete datos, el rollo entra a la primera. Puedes consultarlos en la página de impresoras y consumibles o enviarlos directamente en el formulario de presupuesto, que muestra estos campos cuando eliges bobinas o rollos.
Cuéntanos el producto, las medidas y la cantidad aproximada y preparamos una propuesta ajustada.
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Una etiqueta tiene tres capas y las tres se eligen: la cara impresa, el adhesivo y el soporte. Equivocarse en la de en medio es el fallo más caro.
La vitola es lo primero que ve el cliente de una pieza curada. Ordena la gama, identifica la referencia y sostiene buena parte de la percepción de calidad.
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Cuéntanos qué producto necesitas etiquetar, las medidas y la cantidad aproximada. Si dispones de un diseño o de una etiqueta anterior, puedes adjuntarlo al formulario.