Qué datos necesitamos para presupuestar una etiqueta
Seis datos convierten una consulta vaga en un presupuesto cerrado. Ninguno es técnico: se responden mirando el producto.
Dos tecnologías que se parecen por fuera y se comportan al revés: una imprime sin consumible y se borra; la otra gasta ribbon y dura.
Las dos imprimen con calor, las dos usan rollos y las dos salen de impresoras que se parecen mucho. Pero se comportan de forma opuesta, y elegir mal supone o gastar de más o encontrarse con etiquetas ilegibles a los tres meses.
El cabezal aplica calor directamente sobre un papel tratado que se oscurece donde recibe la temperatura. No hay tinta ni cinta: el color sale del propio material.
A favor: no consume ningún accesorio, la impresora es más sencilla y el coste por etiqueta es mínimo. Es la tecnología del ticket de báscula, la etiqueta de peso y precio y la mayoría de las etiquetas de envío.
En contra: el mismo mecanismo que la imprime la borra. El calor, la luz solar directa, el roce y algunos plastificantes o disolventes oscurecen o desvanecen la etiqueta. Su vida útil práctica se cuenta en semanas o pocos meses según las condiciones.
El cabezal calienta una cinta entintada —el ribbon— y transfiere la tinta al material. Aquí sí hay consumible, y hay que elegirlo.
A favor: la impresión es estable. Aguanta luz, roce, temperatura y humedad mucho mejor, y permite imprimir sobre materiales sintéticos, no solo sobre papel térmico.
En contra: hay que reponer el ribbon, la impresora es algo más compleja y el coste por etiqueta sube.
El ribbon y el material tienen que combinarse bien: una resina sobre papel corriente desaprovecha el consumible, y una cera sobre polipropileno se raya con la uña.
Una sola pregunta resuelve el 90 % de los casos: ¿cuánto tiene que durar legible la etiqueta?
Merece la pena una prueba real antes de comprometer una compra grande: imprimir un lote corto, someterlo a las condiciones de trabajo verdaderas —la cámara, el transporte, el mostrador— y mirarlo a las dos semanas. Es más barato que descubrirlo con el almacén lleno.
Si necesitas equipo además del consumible, en impresoras y consumibles explicamos qué datos hacen falta para proponer una impresora y preparar sus rollos.
Cuéntanos el producto, las medidas y la cantidad aproximada y preparamos una propuesta ajustada.
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Seis datos convierten una consulta vaga en un presupuesto cerrado. Ninguno es técnico: se responden mirando el producto.
Una etiqueta tiene tres capas y las tres se eligen: la cara impresa, el adhesivo y el soporte. Equivocarse en la de en medio es el fallo más caro.
Un rollo puede llevar la etiqueta correcta y aun así no servir. Cuatro datos evitan que el material se quede en el almacén.
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