Etiquetado coherente en una gama ibérica amplia
Con varias familias de producto conviviendo, el etiquetado tiene que identificar cada referencia y, a la vez, sostener una imagen común. Las dos cosas se rompen por el mismo sitio.
Jamones Tartessos es la marca de una empresa familiar cuya actividad, según publica en su web, se remonta a 1890 y está vinculada a Cumbres Mayores, en la Sierra de Huelva. Elabora jamones, paletas y embutidos ibéricos, y describe un modelo que abarca dehesas, cría, producción, bodegas, secaderos, distribución y puntos de venta.
La compañía publica una extensión de 8.258 m² destinada a la curación de jamones y paletas, más 2.508 m² dedicados en exclusiva a la curación de embutidos. Etiquetas Extremadura viene prestándole desde hace años servicios de impresión y etiquetado asociados a la presentación e identificación de sus productos ibéricos.
Una trayectoria de más de 130 años y una estructura productiva propia sitúan a Tartessos como una empresa con entidad dentro del sector. Que el etiquetado de una compañía así se mantenga con el mismo proveedor a lo largo del tiempo tiene una lectura práctica: significa que las referencias salen iguales pedido tras pedido y que las incidencias, cuando aparecen, se resuelven sin parar la línea.
Trazabilidad en todas las fases
Cuando una empresa controla desde la dehesa hasta el punto de venta, la etiqueta deja de ser el último paso del proceso y se convierte en el hilo que lo recorre entero. Cada pieza tiene que poder seguirse, y eso implica datos variables: lotes, fechas, referencias, numeraciones.
Esa información no es la misma en todas las familias de producto. Un jamón entero, una paleta y un embutido atado no llevan ni el mismo soporte ni los mismos datos, aunque salgan de la misma nave el mismo día.
Cada familia pide un soporte distinto
En una empresa con esta variedad conviven al menos tres problemas de etiquetado que solo comparten la marca:
La pieza entera
Vitola o banderola sobre la caña, más el cordón o la brida de sujeción. Se ve de lejos, se manipula mucho y tiene que aguantar meses colgada. El formato lo condiciona la pieza, no el diseño.
El embutido atado
Superficie irregular, cuerda, y una forma que cambia entre unidades. Aquí la etiqueta suele ser más pequeña y el sistema de sujeción importa tanto como la impresión: lo que funciona sobre una caña recta no se sostiene sobre un morcón.
El envasado al vacío
El film se retrae sobre el producto y la etiqueta va sobre una superficie que se deforma. El material tiene que acompañar esa deformación sin arrugarse ni levantar esquinas, y el adhesivo tiene que agarrar en frío. Es el formato donde más veces se descubre tarde que el material elegido no era el adecuado.
El riesgo real: fragmentar la marca
En una empresa con varias familias de producto, el etiquetado debe mantener la identificación de cada referencia y, al mismo tiempo, conservar una imagen de marca común. Es una tensión permanente y se rompe casi siempre por el mismo sitio: cada familia se resuelve por separado, con meses de diferencia y a veces con proveedores distintos, y al cabo de dos años la gama ya no parece de la misma casa.
Los síntomas son siempre los mismos, y son fáciles de detectar antes de que el problema se consolide:
- El mismo color de marca sale distinto según la familia de producto.
- La tipografía cambia de una etiqueta a otra sin motivo.
- El logotipo aparece en tres tamaños relativos distintos.
- La información obligatoria está ordenada de forma diferente en cada pieza.
La coordinación entre producción, información comercial y presentación gráfica es lo que mantiene la consistencia. No es un problema de diseño: es un problema de quién decide qué y en qué orden.
Qué aporta el proveedor de etiquetado
El trabajo se adapta a las referencias encargadas por el cliente y a las necesidades propias de una gama formada por jamones, paletas y embutidos. Los soportes impresos deben aportar legibilidad, diferenciación entre categorías y continuidad visual, respetando siempre los contenidos aprobados por la empresa.
Ese último punto no es una fórmula de cortesía. La responsabilidad sobre los textos, los códigos y la información legal es del responsable del producto; la nuestra es que lo aprobado llegue impreso tal cual, en el material adecuado y con la calidad constante en toda la serie.
En una relación de años, además, hay una parte del trabajo que no aparece en ningún pedido: el histórico. Saber qué material se usó en cada referencia, qué troquel le corresponde, qué color se aprobó y qué combinaciones se descartaron en su día. Ese archivo es lo que permite que una reposición se resuelva en una llamada.
Datos y fotografías: web oficial de Jamones Tartessos, consultada el 14 de agosto de 2026. La información sobre el trabajo de etiquetado corresponde a Etiquetas Extremadura.
¿Te ayudamos con tu etiqueta?
Cuéntanos el producto, las medidas y la cantidad aproximada y preparamos una propuesta ajustada.
Opiniones en Google 5,0 sobre 5 · Perfil de Empresa de Google
Leer las reseñas en Google